La propia Belén Romana, presidenta de la Sareb, ha señalado recientemente que la Sareb es completamente diferente de cualquier otra sociedad. ¿Por qué? Fundamentalmente porque el ‘banco malo’ ha nacido para morir, teniendo un plazo de vida de sólo 14 años y medio.
Respecto al propio plan de negocio de la Sareb, se ha conocido que del total de los activos de la entidad se corresponden:
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Activos financieros (créditos y préstamos): 39.424 millones de euros.
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Activos físicos (inmuebles y suelo): 11.357 millones de euros.
En este sentido, la Sareb tiene cerca de 15 años de vida para poder vender los 50.000 millones de euros que tiene en activos. Por ello la sociedad busca hacer paquetes de activos que en definitiva maximicen el interés de los inversores.
Este mismo plan de negocio se ha hecho con tres objetivos:
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Rentabilidad para los accionistas.
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Devolución del dinero público a través de dividendos.
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Disolución tras la venta de los activos.
Romana ha destacado además los elevados descuentos con los que la Sareb ha adquirido los activos: la vivienda terminada ha sufrido más de un 50% de descuento, mientras que el suelo ha entrado con casi un descuento del 80%. Pero unos descuentos, que a fin de cuentas y como ya se está comprobando, no se ha trasladado al cliente final.
En lo que se refiere al esquema de gobierno corporativo, es cierto que es un tanto “peculiar”, como Romana ha manifestado, ya que la mayoría de sus consejeros vienen del sector privado (no son del FROB, que dicho sea de paso, tiene el 45% del capital), mientras que tiene un tercio de independientes.
Vía | Expansión